domingo, 29 de abril de 2012

la desazón

Quiero vivir el invierno y no tener frío, estar cerca de la playa, sentir el sol y el viento. Sentir que estoy viva, sin angustia en el corazón o el estómago.
No puedo ver más dolor, no puedo compartir más, no puedo. Sin embargo no me ciego, es más fuerte que yo y me da angustia, tanta q es inmanejable.
Quiero sentir el sol, y el olor a pan, quiero, a fin de cuentas lo que quise toda mi vida, tranquilidad sin malos recuerdos, una taza caliente entre las manos sin el abismo del mañana.
Dicen que la duda y la angustia del porvenir son parte de la vida, yo no puedo manejarlos más.
A veces ruego a dios, y después me doy cuenta que no creo ni puedo, y entonces me quedo un poco más sola, sin nadie a quien golpearle la puerta de mi desazón.
Deseo morirme tantas veces que ya no puedo recordarlo.
De qué sirve vivir si las únicas sonrisas son las que me sacan los chistes malos.
Cómo vivir entre el dolor de los demás y tratar de reir a pesar de éste.
Hablo con los demás como si fuera una persona normal y no estuviera por salirme de mí misma en cualquier momento, en cualquier instante. No se dan cuenta. Yo sigo, ellos siguen, tal vez con mi misma angustia y desazón.
El sol sale, otra vez y la noche también.
No quiero jugar más así, me duele la vida y encima el viejo se fue sin que pudiera reprocharle ni la más mínima cosa de esta vida de mierda que me dejó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

disparen glamour